La Segunda |
24 de Diciembrer de 1999 Encuestas y Proyecciones
En las próximas semanas conoceremos diversas encuestas proyectando el resultado de la segunda vuelta electoral del 16 de enero. ¿Qué podemos hacer para que sean más cuidadosas y precisas que en la primera vuelta? ¿Cómo evitamos que después de la elección vuelvan a aparecer todo tipo de correcciones intentando demostrar que tal o cual encuesta predijo correctamente el resultado de la votación? Hay dos reglas simples que debe cumplir toda proyección electoral con objeto de facilitar su evaluación posterior. En primer lugar, debe indicar el porcentaje de los votos válidamente emitidos que obtendrá cada candidato. Nada de incluir votos nulos, blancos o indecisos los porcentajes proyectados para los candidatos deben sumar 100%. En segundo lugar, toda proyección debe incluir márgenes de error correspondientes. Solo así será posible distinguir entre quienes aciertan por azar y quienes lo hacen producto de un trabajo profesional serio. Una encuesta mide las preferencias de los electores al momento de ser interrogados. Una proyección tiene por objeto pasar de la foto que entrega la encuesta a predecir los resultados de la votación. Las proyecciones electorales, a diferencia de las encuestas, no deben indicar la fracción de indecisos que registro el sondeo, sino predecir la fracción de los votos que obtendrá cada candidato el día de la elección. En caso contrario será posible argumentar que la mayoría de los indecisos votó por aquel candidato cuya votación fue subestimada. Este tipo de excusa deja de ser una vía de escape si los porcentajes proyectados para los candidatos suman 100%. La encuesta que el CEP realizó en octubre sirve para ilustrar la primera regla. Varios analistas han argumentado que como esta encuesta daba una diferencia de 1.7% a favor de Lagos, acertó el resultado. Esta conclusión no es valida pues la encuesta incluía más de un 15 por ciento de indecisos. De hecho, daba menos de un 40% de los votos tanto a Lagos como a Lavín. Si Lagos hubiese ganado en primera vuelta, se podría haber argumentado que la mayoría de los indecisos se decidió por Lagos o que la encuesta nunca pretendió servir de base de una proyección, ya que faltaba mucho para la elección. Una encuesta que se hace dos meses antes de la elección y para la cual no se asignan las preferencias de los indecisos no constituye una proyección electoral y no debe ser juzgada como tal. Las proyecciones también deben incluir un margen de error (el término técnico es intervalo de confianza). Al indicar el margen de error, la empresa que hace la predicción revela cuán segura está de que el candidato para el cual proyecta mas votos efectivamente ganará. Proyectar que el 16 de enero Lavín obtendrá el 52% de los votos con un margen de error del 1% es muy distinto a proyectar la misma votación con un margen del 3%. En el primer caso, se está prediciendo que ganará Lavín. En el segundo caso la verdad es que no sabe quién ganará. Como es probable que la diferencia porcentual entre ambos candidatos en la segunda vuelta sea pequeña, es particularmente importante exigir que las proyecciones incluyan un margen de error. Solo las encuestas de CERC, MORI y Futuro realizadas en diciembre sirvieron de base para proyectar el resultado de la primera vuelta electoral. En el caso de las encuestas restantes no se asignaron preferencias a los indecisos, violando así la primera regla. CERC y MORI subestimaron de manera importante la votación de Lavín, otorgando de esta manera una ventaja a Lagos que no se materializó. Las tres proyecciones sobreestimaron la votación de los candidatos menores. Solo Futuro acertó a la diferencia entre ambos candidatos, prediciendo un 45% para cada uno de ellos. Sin lugar a dudas, Futuro lo hizo mejor que CERC y MORI. Respecto de la segunda regla para proyecciones, CERC y MORI utilizaron metodologías que no permiten calcular márgenes de error. Futuro no publicitó los márgenes de error correspondientes a sus predicciones. Si queremos estar seguros que el éxito de Futuro no fue producto del azar, las proyecciones del resultado de la segunda vuelta deberán venir con el margen de error correspondiente. (*) Profesor Titular, Departamento de Ingeniería Industrial, Universidad de Chile |