05 de Noviembre de 2000 Yo adeudo, tú adeudas...
Cuando un empresario no puede pagar las deudas en que incurrió para financiar una inversión, las pérdidas habitualmente se reparten entre el empresario y los financistas. Sin embargo, existe una alternativa adicional, disponible para gremios capaces de chantajear a todo el país, cual es traspasar la deuda a todos los chilenos. Este es el caso de los dueños de camiones. En los próximos días sesionará la mesa de diálogo del transporte para buscar respuestas al petitorio de la Confederación de Dueños de Camiones, el que contempla una serie de demandas que conviene analizar detalladamente. Una primera petición es rebajar el impuesto al petróleo diesel. Hay dos motivos para no ceder a esta petición. Primero, el diesel es un combustible altamente contaminante, lo cual justifica que pague impuestos más altos. Segundo, los peajes que pagan los camioneros no reflejan ni remotamente el costo que imponen sobre la construcción y mantención de carreteras, por lo cual se justifica un impuesto adicional al combustible que usan principalmente los camioneros. Una segunda medida del petitorio es que una universidad haga un estudio de los costos en que incurren los camioneros al trabajar. Los dirigentes de este gremio han declarado que este estudio no busca pisos tarifarios, bandas de precios ni un tarifado nacional. Se trata, según ellos, de informar a los dueños de camiones que ni siquiera saben calcular sus propios costos y trabajan con márgenes de pérdida de entre 30 y 40 %. Cuesta creer estas declaraciones. ¿Dueños de camiones con un valor de decenas de millones de pesos que cobran un 40 % menos de lo que cobrarían si estuvieran debidamente informados? Peor aún, ¿bancos dispuestos a financiar las inversiones de empresarios tan incompetentes? Lo que sucede es que el parque de camiones creció en exceso, por lo cual, para algunos empresarios, el precio de los fletes cayó por debajo del nivel que cubre los costos de transporte de carga sumados a la amortización de la deuda. Al mismo tiempo, si no se amortiza la deuda el negocio es rentable. Por tanto, corresponde que los empresarios y los bancos que les prestaron se repartan la pérdida correspondiente. Por estas razones, el gobierno no debe participar en estudio de costos alguno. Si los dirigentes de los camioneros desean financiar un estudio de este tipo nadie puede prohibírselo, pero la autoridad debe estar alerta para aplicar la legislación antimonopolios a cualquier conducta anticompetitiva que se vea facilitada por ese estudio. La tercera medida que solicitan los dueños de camiones es la más grave de todas. Consiste en congelar el parque de camiones por cinco años. Que nadie se llame a engaño, esta medida será renovada al completarse su plazo, tal como sucedió recientemente cuando venció una medida similar para el parque de taxis en Santiago. Esta medida es el sueño de todo gremio, ya que le permite convertirse en un monopolio amparado en la ley. El aumento en las compras de camiones en el mes de agosto pasado indica las jugosas ganancias que muchos esperan obtener en el futuro cuando se congele el parque de camiones. Ceder frente a esta medida sería nefasto, ya que subirían los costos de producción de la mayoría de los bienes que consumimos y con ellos, sus precios. Paso ahora a consideraciones políticas. No es fácil enfrentar a un gremio que puede paralizar al país, con costos enormes para todos. ¿No se justifica, bajo estas circunstancias, ceder a las demandas para evitar los costos de una nueva paralización? Para responder esta pregunta se debe tener en cuenta que los costos de ceder van más allá de los beneficios que obtendrá el gremio camionero. En efecto, si los dueños de camiones tienen éxito, varios gremios buscarán el momento oportuno para hacer sus demandas y amenazar con paralizaciones si no se cede frente a ellas. El nuevo año electoral que se avecina será particularmente propicio para estos fines. Por contraste, existe la posibilidad de enfrentar a los camioneros de una vez por todas. Ronald Reagan lo hizo cuando pararon los controladores aéreos de todos los Estados Unidos, paralizando el tráfico aéreo en un país en que éste tiene una importancia similar al transporte terrestre en Chile. También lo hizo el gobierno de Aylwin, cuando el ministro Germán Correa enfrentó al gremio microbusero que se negaba a participar en las licitaciones de recorridos en Santiago. Para que el gobierno no ceda a las demandas de los dueños de camiones, es importante que la oposición no busque dividendos cortoplacistas de la situación. A este respecto, llama la atención el silencio que mantuvo durante el paro reciente la mayoría de los líderes de opinión (políticos y empresariales) de derecha. Impedir el libre tránsito en las carreteras más importantes del país atenta contra varios derechos que, en otras ocasiones y con justa razón, defiende la derecha. No haberlos defendido con ocasión del paro le restó credibilidad para el futuro. El apoyo a la gestión del presidente Lagos que significaron los resultados electorales recientes se debe, en parte, a la forma en que el gobierno enfrentó el paro de los camioneros. Poco después de concluido el paro el presidente dijo: "No acepto que aquellos que creen que tienen la fuerza, puedan doblar la mano al gobierno cuando tengo la razón". El gobierno tiene la razón si decide no ceder frente a las demandas de los dueños de camiones. |