América Economia

21 de septiembre de 2000

¿Distribuir o crecer?

Crecer más rápido o repartir mejor es uno de los dilemas permanentes de los gobiernos latinoamericanos. Evidencias recientes pueden orientar la elección entre ambas alternativas.

Eduardo Engel*

Eterno debate

La pregunta sobre si es mejor enfocarse en el crecimiento económico o combatir la desigualdad social está en boca de todos los latinoamericanos desde que se iniciaron las reformas económicas en la región a fines de los 80. El debate sigue tan vivo como el primer día. Además del autor de esta columna, los ejecutivos latinoamericanos se inclinan principalmente por privilegiar el crecimiento. El 61% de los lectores encuestados por AMÉRICAECONOMÍA apoya esta estrategia.

Algunos argumentan que los buenos indicadores macroeconómicos de América Latina durante los años 90 no se han reflejado en el nivel de las personas, por lo cual es importante mejorar la distribución del ingreso. Otros responden que la mejor forma de superar la pobreza es lograr y mantener altas tasas de crecimiento.

Hay políticas, como mejorar la educación, que promueven simultáneamente el crecimiento y una mejor distribución del ingreso, por lo cual la disyuntiva anterior parecería falsa. Sin embargo, estas políticas tardan décadas en tener impacto. Quienes enfatizan mejorar la distribución, en cambio, generalmente están pensando en tener impacto rápidamente, así que el dilema planteado es válido.

La mayoría de los países de América Latina crecieron menos del 30% en términos per cápita entre 1985 y 1998. Argentina, por ejemplo, tuvo un crecimiento por habitante del 29%, mientras que Brasil y México crecieron un 18% y un 12%, respectivamente. La excepción notable fue Chile, donde el ingreso per cápita se duplicó en dicho período. Haber duplicado el ingreso por habitante en 14 años trajo consigo una reducción dramática de los índices de pobreza en Chile. Entre 1987 y 1998, la fracción de la población que vive bajo la línea de la pobreza cayó de un 44,8% a un 22,2%. Más aún, el porcentaje de indigentes ("extrema pobreza") cayó del 16,8% al 5,6% en el mismo período. Sin exagerar, ésta es la experiencia más exitosa de reducción de la pobreza en una década en la historia del hemisferio occidental.

Un reciente estudio de los economistas David Dollar y Aart Kraay, que considera datos de 125 países, concluye que, en promedio, el crecimiento favorece en igual medida al quintil más pobre que al resto del país. Si el ingreso del país crece rápidamente, lo mismo sucede con el ingreso del quintil más pobre. Y si el ingreso de los más pobres crece lentamente, entonces el ingreso del resto de la población también crece lentamente. Estos resultados son consistentes con la evidencia latinoamericana, según la cual en la mayoría de los países la distribución del ingreso no ha variado mayormente durante los últimos 15 años: era muy desigual al comienzo del período y sigue siéndolo hoy día.

La evidencia muestra, además, que las economías abiertas crecen en promedio más rápido que los países con altos grados de protección. Sin embargo, frecuentemente se argumenta que el crecimiento adicional de las economías abiertas no beneficia a los más pobres. El trabajo de Dollar y Kraay concluye que esa posición carece de fundamentos, pues el ingreso de los más pobres crece al mismo ritmo que el ingreso de todo el país, tanto en países abiertos al comercio como en países proteccionistas.

Por otra parte, numerosos estudios muestran que las principales políticas de redistribución de ingreso en el corto plazo hacen más rígido el mercado laboral y, por tanto, tienden a reducir las tasas de crecimiento. Al intentar repartir mejor la torta, se crece más lentamente. Entonces, ¿debieran los países de América Latina concentrar sus esfuerzos en lograr altas tasas de crecimiento o en mejorar la distribución del ingreso? La respuesta dependerá de nuestras preferencias: de cuánto valoramos superar la pobreza frente a cuánto nos molesta la desigualdad en la distribución del ingreso.

Pero una cosa está clara a partir de la evidencia: quienes valoran reducir la pobreza más que mejorar la distribución deben concentrarse en lograr y mantener altas tasas de crecimiento.

¿Qué estrategia económica prefiere?

Estrategia de crecimiento económico

Perú - 77
Venezuela - 76
Chile - 70
Argentina - 69
Colombia - 69
México - 63
Brasil - 59

Estrategia dirigida a redistribución de ingresos

Perú - 23
Venezuela - 24
Chile - 30
Argentina - 31
Colombia - 31
México - 37
Brasil - 41

Encuesta realizada por AMÉRICAECONOMÍA a 490 ejecutivos

(*)Académico y director del Centro de Economía Aplicada (CEA) del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile.