El Mercurio |
10 de Febrero de 2000 ¿Por Qué Ganó Lagos?
Entre la primera y segunda vuelta Ricardo Lagos aumentó su votación en 296 mil votos. Cabe preguntarse qué fracción de esos sufragios provino de los 223 mil que obtuvo Gladys Marín, de los 215 mil blancos o nulos y de las 800 mil abstenciones de la primera vuelta. Interrogantes similares se pueden plantear respecto del origen del incremento de 138 mil votos de Joaquín Lavín. También vale preguntarse si hubo un número importante de electores que se pasó de Lavín a Lagos entre la primera y segunda vuelta. O viceversa. Luego de la segunda vuelta leímos en la prensa una serie de interpretaciones. Por ejemplo, se afirmó que Lagos ganó gracias a los votos comunistas, o que la derrota de Lavín se debió a que el número de abstenciones no se redujo lo suficiente entre ambas votaciones. Todos estos análisis estaban basados en respuestas sin base sólida a las preguntas que motivan este artículo. No es posible responder estas preguntas basándose exclusivamente en los resultados electorales a nivel nacional. Por ejemplo, el incremento de la votación de Lagos pudo deberse a que captó todos los votos que obtuvieron Gladys Marín, Sara Larraín y Tomás Hirsch el 12 de diciembre. Esto predice un incremento de 291 mil votos para el candidato de la Concertación, lo cual, según hizo notar más de un analista, se encuentra sospechosamente cercano del aumento observado de 296 mil votos. Sin embargo, los resultados nacionales también son consistentes con que Lagos no atrajo ningún voto de los tres candidatos mencionados, obteniendo en cambio una fracción importante de las preferencias de quienes votaron blanco, nulo o se abstuvieron de votar en la primera vuelta. En un trabajo académico publicado a comienzos de los noventa, uno de los autores que suscriben propuso una metodología simple que permite estimar la evolución del comportamiento electoral entre dos elecciones consecutivas. Aplicamos este método para estimar qué porcentaje de quienes votaron por cada uno de los seis candidatos en la primera vuelta sufragaron por Lagos en la segunda. También quisimos estimar qué porcentaje de entre quienes votaron blanco, nulo o se abstuvieron en la primera vuelta votó por Lagos en la segunda. Lo mismo hicimos con las nueve fracciones anteriores correspondientes a Lavín. Con objeto de obtener estimaciones precisas analizamos separadamente las sesenta comunas más grandes de Chile, estimando las nueve fracciones que mejor ajustan los resultados de las votaciones por mesas. Paralelamente analizamos la totalidad de los distritos, obteniendo conclusiones muy concordantes. Una aplicación de la metodología anterior revela lo siguiente sobre la evolución del comportamiento electoral entre la primera y segunda vuelta, donde cada afirmación que se hace tiene un nivel de confianza del 95%. Primero, los votos que obtuvieron tanto Lagos como Lavín en la primera vuelta fueron votos duros. Más del 96 % de quienes votaron por ellos en la primera vuelta volvieron a hacerlo en la segunda. Segundo, entre un 79,5 y un 83,5% de los votos de Gladys Marín fueron para Lagos en la segunda vuelta. Tercero, aproximadamente 113 mil electores que votaron blanco o nulo en la primera vuelta optaron por uno de los candidatos en la segunda. Entre ellos, Ricardo Lagos obtuvo al menos 62 mil de entre los 113 mil, es decir, un 55% de los votos. De hecho, la diferencia a favor de Lagos en este grupo fue mucho mayor entre los varones, donde el abanderado concertacionista obtuvo más del 60% de los votos. Cuarto, aproximadamente 201 mil votantes que se abstuvieron en la primera vuelta dieron su voto a uno de los candidatos el 16 de enero. Entre los nuevos votantes, Lavín obtuvo más del 60% de los votos entre varones, mientras que entre las mujeres ambos candidatos obtuvieron votaciones similares. Quinto, entre un 50 y un 60 % de quienes votaron por Arturo Frei en la primera vuelta dieron su voto a Joaquín Lavín el 16 de enero. Ricardo Lagos obtuvo al menos un 30 % de estos votos. Sexto, Ricardo Lagos captó entre un 50 y un 66% de los votos obtenidos por Sara Larraín; Lavín entre un 18 y un 32%. Finalmente, entre un 59 y un 71% de los votos de Tomás Hirsch fueron para Lagos, mientras que al menos un 14 y tal vez hasta un 27% de estos votos fueron para Lavín. La evidencia del párrafo anterior lleva a varias conclusiones interesantes. Primero, la afirmación usual de que Lagos ganó gracias a los votos de Gladys Marín tiene poco respaldo empírico. En efecto, la votación que logró atraer Lagos de entre quienes votaron por Gladys Marín está entre 177 y 187 mil votos. Como la diferencia entre Lagos y Lavín en la segunda vuelta fue de 186 mil votos, lo más probable es que sin esos votos Lagos también sería Presidente electo. Segundo, la noche del 12 de diciembre, luego de conocerse el estrecho resultado de la primera vuelta, Joaquín Lavín pronunció un discurso dirigido a captar los votos de quienes se abstuvieron ese día, presagiando lo que sería un objetivo central de su campaña en las cinco semanas siguientes. Los resultados del 16 de enero confirman el diagnóstico del comando de Lavín, ya que le ganó a Lagos entre quienes se abstuvieron en la primera vuelta, mientras que perdió entre quienes votaron blanco o nulo. Sin embargo, la baja en la abstención entre ambas vueltas electorales fue mucho menor de la necesaria para revertir el resultado del 12 de diciembre. Tercero, una fracción importante de quienes votaron por los cuatro candidatos menores en la primera vuelta no siguieron las sugerencias de sus candidatos al votar el 16 de enero. Cuarto, el momentum que podía dar a Lavín el buen resultado que obtuvo en la primera vuelta, ya sea o no se materializó o fue contrarrestado por el giro que dio Lagos a su campaña luego del 12 de diciembre. Esto se refleja en que el número de votantes que se pasó de Lagos a Lavín es similar al número que se pasó de Lavín a Lagos. En resumen, la ventaja que obtuvo Lagos en la primera vuelta creció el 16 de enero porque el voto obtenido en diciembre por ambos candidatos resultó ser duro y porque Lagos ganó a Lavín entre quienes votaron por los tres candidatos a la izquierda de la Concertación y entre quienes votaron blanco o nulo en la primera vuelta. Lavín sólo ganó entre aquellos que votaron por Arturo Frei y aquellos que se abstuvieron. Las magnitudes de estas dos victorias fueron muy inferiores a aquellas que obtuvo Lagos. (*) Ph.D. en Estadística, Profesor Titular, Pontificia Universidad Católica de Chile |